No podemos eludir el tema retenciones de la agenda política Argentina en nuestros días.
Este complejo problema de idas y venidas nos hace pensar y repensar y no nos deja tranquilos, el problema ha excedido los límites del sector ligado al campo. Lamentablemente, es mas que un reclamo “gremial”, es un reclamo del motor de la economía Argentina y esto genera consecuencias nefastas en todos los rubros económicos del país.
Este debate tributario, llevar a un 45% los derechos de exportación ( de ahora en mas, RETENCIONES), por parte del Poder Ejecutivo en ejercicio ha generado un reclamo que ya asciende a mas de 90 días.
Lamentablemente las mesas de dialogo que se han intentado entre representantes de las entidades reclamantes y operadores del ejecutivo, han sido infructuosas, por posibles actitudes intransigentes ( a mi juicio, de ambos lados) y por el no debate de temas que estaban en agenda del campo.
Las consecuencias están a la vista, caída del consumo y del crédito público, corridas bancarias, desconfianza en la moneda nacional, enfriamiento de la economía, imposibilidad de transitar libremente por las rutas argentinas, paro granario, descontento social, etc..
Causas del conflicto, el detonante del conflicto (aumento de las retenciones a la exportación), se da por un decreto del Ministerio de Economía y Producción Nacional, del 11 de marzo pasado, de ahí a esta parte el campo a comenzado el paro.
Curiosamente, la Constitución Nacional, prescribe la división de poderes como base de su organización, con este decreto del ministerio de Economía dependiente del Ejecutivo ( Facultad delegada por la ley aduanera al Ejecutivo), se rompe con la lógica constitucional y se le da facultad a un órgano que naturalmente no posee ese derecho, en salvaguarda de la celeridad y dinamismo ( que reviste el P.E.) y por el cuidado de la renta nacional y el fomento o no de explotar determinada actividad, a través de la limitación de exportación por medio de las retenciones, quedando claramente desplazadas las facultades legislativas en manos del poder administrador.
La ruptura de la lógica constitucional, al menos del corte de las democracias occidentales como la nuestra, se puede llegar a justificar y ha transcurrido a lo largo de la historia, en excepcionalísimas circunstancias en las que ante un estado de crisis y emergencia, se ha desvalorado la cuota de poder, aminorando las fuerzas del parlamento en favor de quien tiene en sus manos la gestión del estado, el poder ejecutivo, con consecuencias con mayor extremismo que las del debate del político que se da en el seno del congreso. Esto ocurre debido a la celeridad que se necesita a la hora de los problemas actuales y que no pueden dejar transcurrir tiempo. La premura en las decisiones es determinante.
Hoy por hoy el superávit fiscal, la fortaleza de las cuentas publicas, la reserva del banco central, el incremento sostenido de Comodities, el alza de la ocupación de mano de obra, el auge del sector industrial, los servicios, etc, nos dan la pauta que el Estado de crisis, tal como ocurrió en el fin de 2001, ha pasado, con lo cual seguir actuando y delegando poderes naturalmente del Poder que realmente gobierna, o debería gobernar, en manos del poder administrador no tiene basamento.
Con lo cual el espacio de debate y dialogo, de no imposición y tolerancia, es siempre debió ser el Congreso Nacional donde están representados por un lado, el pueblo de la nación, Diputados, y por el otro los representantes de las provincias, Senadores.
En medio de un dialogo fecundo con responsabilidad social y atendiendo a las necesidades de todos los sectores, allí deberán fijarse las alícuotas que pesarán sobre los contribuyentes.
Esto ocurre, porque la Reforma Fiscal todavía no se ha dado. Ella consiste en que tributen mas quienes mas ganan, y no se apliquen medidas universales, en las que no se tiene en cuenta la capacidad contributiva del contribuyente, pagando una misma alícuota aquel que gana $200 o $20.000.
Esta cuenta pendiente de la clase política hacia su pueblo entre otros temas, será motivo de análisis en las diversas entregas de este diario.
Este problema ha tomado esta magnitud debido a la falta de dialogo, de comunicación, de emplear aquello que nos distingue de otros seres, la Palabra, también ocurre que no se ha respetado el marco institucional, fijado por la Constitución, y que ha primado la intransigencia, por sobre el dialogo fecundo y la mezquindad por sobre la generosidad. La solución del conflicto, una vez arrogadas las facultades antes mencionadas, debe ser inmediata por quien tomo el caso en cuestión y por eso le cabe mayor responsabilidad al gobierno debido a que es representante de todos los argentinos y permite que se afecte los intereses de todo sus representados.
La única manera de resolver este conflicto es a través de los causes normales, dialogando, teniendo en cuenta los intereses de todas las partes ( los principales interesados y la comunidad política en su conjunto). Justificando el sueldo que cobran todos los meses siendo legisladores, para debatir y gobernar y no para no dar Quórum y no bajar.
Polmann
