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Riquelme y el carro delante del caballo

Diciembre 2, 2008

 

Indigencia. Trafico de mujeres. Trafico de niños. Inseguridad. Secuestros. Zonas liberadas. Asaltos y asesinatos a taxistas y a choferes de colectivos. Violaciones en pleno centro. Sistema cloacal saturado. Parque automotor desordenado. Piquetes. Paco. Efedrina. Cocaína. Empleo en negro. Reducción a la servidumbre a inmigrantes bolivianos.

 

Parece que desde la óptica de la fiscalía contravencional de la Ciudad de Buenos Aires, hay problemas más importantes que ameritan iniciar una investigación contravencional, con la consecuente gravosidad de un proceso, como por ejemplo gritar un gol.

 

Asi las cosas, Juan R. Riquelme fue citado a declarar por una posible “instigación a la violencia”; es positivo, saber que por momentos estamos en Escandinavia o en algunos de esos países en los que todo funciona correctamente y rige el Estado de Derecho.

 

Hechos. En el partido Boca-Racing del domingo último, un plateista insultó al jugador Juan R. Riquelme durante el desarrollo del encuentro, Riquelme se percató de estos insultos los cuales recrudecieron al conseguir el empate Racing antes de la finalización del primer tiempo.

En el segundo tiempo Riquelme consiguió el segundo tanto para Boca. Una vez convertido, se dió vuelta y corrió hacia la platea de la cual habían “llovido” los insultos y señalo a aquellos que lo habían insultado. Según algunas fuentes, al señalarlo con su índice espetó, “¡Gritalo ahora!”.

Esto generó en ese sector de la platea que otros desaforados plateistas tomaran al joven sindicado por el futbolista, e intentaran agredirlo y recriminarle sus insultos. La consecuente acción policial hizo que el joven desaloje el estadio por su seguridad.

 

Hasta aquí situaciones normales en la Argentina, violencia dentro de la cancha, violencia fuera de la cancha. Desglosaremos algunas cuestiones que salen a relucir en torno a este núcleo de hechos.

Hoy por hoy hay violencia en el fútbol, nadie lo puede negar.

Cabe la pregunta ahora si la violencia es una manifestación de la cultura de nuestro país, que envuelve al argentino medio y que es producto y entera creación de nuestros conciudadanos, y el fútbol es una simple vidriera.

Con lo cual  que se vive a diario en las relaciones humanas tales como escuela, familia, club, la propia calle y porque no en el fútbol.
Generalmente es esboza eso para desentender al fútbol y su conflictividad, asi no para y siga el circo y que se sigan llenando de dinero unos pocos y se ponga en riesgo la seguridad de muchos.

 

Nuestra opinión es que la violencia del fútbol nace del seno mismo del fútbol. Dirigentes que financian “hinchas” violentos, jugadores que generan mas violencia “calentando” partidos con declaraciones previas a los mismos, con actitudes hacia los adversarios, gestos hacia los hinchas contrarios. Teniendo en cuenta que las propias hinchadas con sus tropas de choque generan inseguridad y más violencia -ad intra, a los propios hinchas- como a las hinchadas contrarias, con muertes, saqueos, drogas, portaciones de armas y demás.

A su vez, los dirigentes cómplices que financian esta caterva de delincuentes, que venden por millones de euros, gastan en pesos y que siempre tienen problemas económicos, -contados ejemplos de clubes saneados económicamente- y que en el mejor de los casos no evaden impuestos.

 

A todo esto, parece que el ministro del Interior, el ministro de Justicia, el Procurador General de la Nación, los fiscales y jueces, los jefes de policía y todo el ingenio del Estado no conocieran que estos son los verdaderos problemas que acarrea el fútbol, en cambio se pone el ojo en si Riquelme señala o no un hincha que lo habia insultado.

 

A nuestro juicio, el accionar de Riquelme estuvo mal porque con su conducta puede generar que una masa de gente ataque a quien él señale -quien lo insultó antes-, como ocurrió. Pero nos estaríamos olvidando que la gente que increpó al joven y lo zamarreó es la verdadera protagonista en este embrollo, ya que fueron quienes actuaron violenta y excesivamente por el hecho de pensar distinto con lo cual debe ser procesada, y recibir una sanción penal o contravencional, según dictamine la justicia. El joven que insultó, insultó y su conducta se adecua en lo que socialmente se permite, por eso no sería pasible de una persecución penal, ya que si se abrieran causas por injurias de cada uno de los jugadores que son insultados por toda una platea o popular o ambos cuerpos de un estadio, habría 50.000 o más causas por jugador por partido. Ni hablar de los árbitros.

 

Con lo cual y ya cerrando nuestra crítica, creemos importante que aplicar tan minuciosos conceptos, como si fuéramos Finlandia o Suecia, habiendo en nuestras calles gente que vive en condiciones infra-humanas, es casi una afrenta. Y entendemos que si le cabe una sanción a Riquelme, debe ser del propio seno de la institución a la que pertenece, por su falta de profesionalidad ante situaciones adversas. Pero de ninguna manera el Estado debe gastar su dinero y poner en marcha su maquinaria en situaciones nimias como la del análisis habiendo tantas realidades extremas y de desamparo anteriores a esta.

 

 

 

 

 

De Polmann para Sangre y Cal

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