
Gracias
Abril 2, 2009
El día 31 de marzo pasado, nuestra republica se enlutó debido a la desaparición física del Doctor Raúl Ricardo Alfonsín. Espontaneamente, la gente se agolpó en su austera casa del barrio de Recoleta en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y entre llantos y vitores, comenzó la interminable despedida de este hombre que ha regalado a la historia páginas de honestidad, coherencia y vocación de servicio.
Palabras que hoy en día son difíciles de encuadrar en la clase politica.
Me sumo en este pequeño homenaje a los millones de argentinos, que lo despiden con tristeza pero con la certeza que su legado es fructífero.
Polmann